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De la teta al puré

Muchos bebés se estriñen con el comienzo de la introducción de los sólidos. Otros, como Emma, siguen estreñidos durante muchas semanas después de su primera papilla de frutas. Con nuestra pequeña seguimos todo los consejos y sugerencias que nos dieron desde la pediatra hasta mi abuelo: zumo de naranja en ayunas, evitar las verduras y frutas astringentes (aunque realmente, ¿cuáles son? Creo que ninguna lo es…), estimular el ano con una ramita de perejil untada en aceite y, por supuesto, el medicamento que nos recetó la pediatra (Eupeptina), que era con lo único que la pequeña conseguía hacer caca. Pero darle todos los días a un bebé de siete meses magnesio no me parecía una solución para el estreñimiento -la Eupetina básicamente es magnesio-. Mas bien considerábamos que cronificaba el problema. Así que, cuando regresamos a Bilbao después de un largo verano en Castellón, le consulté a la homeópata, la cual me indicó darle dos bolitas de Podophyllum peltatum 5ch y otras dos de Calcarea Carbonica Ostrearum 5ch. Los gránulos los disolvíamos en agua y se los dábamos siempre de noche (muy importante) y antes de la leche. Decir que este remedio fue mano santo es quedarse corto. No obstante, no me gusta dar el nombre de medicamentos en el blog. Cada niño es diferente y con los medicamentos no se juega. Y sí, pienso que la homeopatía también es un medicamento, ya que a nosotros nos ha curado o ha intervenido positivamente en nuestra salud. Pero he recibido varias preguntas acerca del estreñimiento de madres muy preocupadas con bebés absolutamente estreñidos (dolor al defecar, sangre en las heces, etc.). Así que aquí os dejo este post. En el libro Homeopatía para niños, de Werner Stumpf, también se recomienda estos dos remedios de entre un total de cinco. Como os he dicho, cada bebé es diferente. Cada bebé necesita un remedio adecuado a su problema. Por tanto, lo que le sirvió a Emma puede no servirle a tu hijo. No lo olvides… Añado también los consejos que he escuchado a posteriori: aumentar la cantidad de aceite añadida al puré y ofrecer al bebé agua templada para beber. Y, por supuesto, el más importante y que muchas veces olvidamos: ofrecerle mucha más agua para que las heces se ablanden. Aunque tome teta, que beba agua. Sobre todo ahora en verano, que pierden mucho líquido a través del sudor.

En la imagen, vía Pinterest, un baño que invita a la serenidad. PD: Mañana sábado dejaré dos posts más. Emma ya está recuperada (gracias al antibiótico) y vuelvo a tener tiempo para escribir. ¡Bien!

 

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