La ropa del bebé

En la sección de recién nacido existen tres colores: rosa, azul y beige. En extrañas circunstancias, se cuelan otros colores, todos en versión pastel, como el verde y el amarillo. Como soy un tanto mal pensada, entiendo que están destinados a los padres que declinan conocer el sexo de sus hijos antes del parto o de aquellos bebés que esconden los genitales en el momento de la ecografía. A Emma el rosa le queda fenomenal y no es que desprecie dicho color, ¿pero llevarlo a todas horas? Rotundamente no. Por si fuera poco, no le hemos puesto pendientes (decisión paterna que tengo que acatar) y, a veces, le compro ropa azul. “¡Ay, qué nene más guapo!”, le decían frecuentemente en los primeros meses de vida. “No, señora, nena”. “Ah, es que como no lleva pendientes”, llegaron a decirme con la nena vestida de rosa fucsia, con puntillas en los puños y con el dibujo de una sonriente vaca en el pecho. Era mi pelele preferido, enviado por su tía Kirsten desde Alemania. ¿Por qué entonces tanta confusión? Es que era fucsia, en vez de rosa pastel. En nuestras tiendas, ancladas en las décadas de los cincuenta y sesenta, podemos encontrar muy poca variedad de ropa infantil. Muy, muy poca. Por eso mi tienda favorita es H&M. Además, ¡qué precios! También me encanta Orquestha y, de la ropa que nos envía la familia alemana, Name it y Ernsting’s family. Y ahora es cuando todas estáis pensando: “¿Y Zara? ¿Por qué no nombra Zara?”. Le encuentro una gran pega: la mayor parte de la ropa de bebé podría ser de adulto, al menos la de las niñas. Me gusta que la ropa de niños sea infantil, con muchos colores y dibujos. Y que mi ropa sea de adulto, femenina y con encanto. Emma ya tendrá tiempo de vestirse de forma elegante y cool. De momento, la prefiero alegre y cómoda. ¿Cuál es vuestra tienda favorita?

En la primera imagen, Emma, que con tan solo un mes y tres días, ya iba vestida de fucsia. En la segunda foto, vía Babychild.org.uk, la modelo Miranda Kerr, madre primeriza y mamá de Flynn, un bebé niño vestido con pantalones rojos que bien podrían ser unisex. ¡Di que sí, Kerr! Ah, y mordiendo a Sophie la jirafa.

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