Embarazo

El otro día paseando a la fiera, el conductor de un cochazo naranja y amarillo marcó el ritmo de mis pasos con su tubo de escape (cosas del tunning). Querido, que soy madre reciente y esposa feliz, ¡no me pites! Hay hombres que son unos cerdos machistas a todas horas y en cualquier parte. Me acuerdo de un día que bajaba a dar una vuelta embarazada de ocho meses largos y un tío me soltó una mirada lasciva acompañado de un piropo. Con una mueca de pavor, con las dos manos le señalé el tremendo bombo que asomaba orgulloso bajo el abrigo. ¿Su reacción? Sonrisa lasciva. Si bien es cierto que embarazada me sentía muy sexy, llegó un momento, hacia el octavo mes, en que me sentía tan grande y pesada que creí haber perdido todo sex-appeal. Respecto al tonto el haba del cochazo, comparto enteramente la opinión de mi viejo amigo Vicent, que un día me dijo sabiamente: “Coche grande, pito pequeño”. ¿Cómo os sentís vosotras? ¿Volvéis a sentiros mujer-mujer? Yo sólo a ratos, por eso me esfuerzo de vez en cuando en arreglarme un poco (que es cuando me pitan, ¡jeje!).

En la imagen, de diciembre de 2010, cuando estaba embarazada de siete meses, un viejo coche del Berlin Oriental. El chasis es de plástico, en vez de hierro, por lo que resultaban más baratos de fabricar.

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