Emma y yo nos vamos a Berlin

Mi chico me dio ayer el mejor regalo que podría hacerme: una semana sin él de vacaciones en Berlin. Hay parejas que no conciben estar separados el uno del otro más allá de las horas estrictamente necesarias que genera el trabajo fuera de casa. Otras, como nosotros, valoramos enormemente nuestra independencia como individuos y respetamos el tiempo de soledad que el otro necesita de vez en cuando. Antes de casarnos, ya pensábamos que íbamos a mantener un periodo vacacional sin el otro. Juntos vamos a ver a su familia y a la mía, pero también por separado él se va a Alemania a ver a sus parientes y amigos y sola me he ido a Castellón de la Plana para hacer lo mismo. Recuerdo perfectamente cuando en nuestra luna de miel llegamos a una increíble calle de San Francisco (California). Nos miramos y acordamos volver a vernos en esa esquina al cabo de sesenta minutos. Él se fue calle abajo en busca de discos de segunda mano y yo crucé la acera para perderme en una tienda de segunda mano de ropa de los años cincuenta y en la heladería más grande Ben&Jerry’s que conozco. Nos reencontramos muy felices y juntos decidimos dónde comer mientras nos regocijábamos sobre nuestras hazañas en solitario (“he visto tal cosa”, “yo he encontrado no sé qué”, etc.). En ese momento, una hora separados durante dos semanas fue tiempo suficiente. Pero ahora yo necesito desconectar y creo que él lo nota en mis ojos. No me entendáis mal, no necesito desconectar de él. Necesito desconectar de mi vida. De mi rutina de madre, esposa, ama de casa, estudiante (de máster, esa es otra historia), de una constante y dura búsqueda de trabajo como periodista freelance, etc. Sé cuánto le ha costado decirme que me vaya sola, porque le gustaría estar en Berlin con Emma, conmigo y con mi amiga Rosana, a la cual adora tanto como yo. Pero mi chico es sabio y sabe que esta vez, la que se merece un break soy yo y que en Berlin le voy a echar de menos y que ya antes de irme le quiero más por dejarme marchar. En cuanto a sus días solo en Bilbao, se va a quedar de Rodríguez muy felizmente, no os creáis. Irá a surfear siempre que haya olas,  su tío y su familia llegarán de Alemania y él podrá atenderles disfrutando a solas con ellos (charlando en alemán, llevándose a su primo de doce años por ahí a hacer el mono, etc.) y, por si fuera poco, estará solo en casa los dos primeros días de fiestas de Bilbao. Traducción: se irá con sus amigotes de fiesta y, probablemente, no volverá a casa hasta el amanecer mientras Emma y yo estemos a nuestro aire descubriendo los mejores parques infantiles de Berlin. Y echándole de menos. Siento curiosidad, ¿qué os parece a vosotras este regalo? ¿Pasáis todo el tiempo posible con vuestra chico o necesitáis un tiempo sin él? O quizá, ¿sois una pareja mixta y hay uno que requiere más tiempo a solas que el otro? Me encantaría escuchar vuestras opiniones y saber cómo manejáis vuestra relación de pareja en vacaciones.

En las imágenes, vía el maravilloso blog Expat Mummy in Berlin, el bitácora que creo que guiará mi viaje (del 13 al 20 de agosto), fotografías de parques molones de la capital alemana. Por cierto, este será mi cuarto viaje a Berlin y el primero en verano. No tengo más objetivos que ir de parque en parque y beber té en cafeterías kinder-friendly y, quizá, visitar el zoo y el aquarium. ¿Alguna propuesta? ¿Habéis estado en Berlin con niños?

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