Juegos con el bebé

El libro Todo un mundo de sensaciones propone un juego apto a partir de los seis meses de edad que consiste en esparcir harina de maíz en una bandeja para que el bebé toque una nueva textura y descubra nuevas sensaciones. Conviene realizarlo con esta harina porque no pasa nada si el bebé come un poco. La monitora de Baby Deli de Bilbao, Lara, sugirió en clase añadirle agua a la harina, con lo que se crea una nueva textura, que puede cambiar de color añadiendo colorantes alimentarios cuando el bebé ya es algo más mayor (alrededor de un año). Una tarde que no me apetecía bajar al parque, le preparé a Emma el juego. Terminó realmente sucia, y la trona, la mesa y el suelo de la cocina acabaron cubiertos por una fina capa de harina (un regalito para Mr Cocina, que desde la bronca del café no ha protestado más). Emma no ser rió a carcajadas, como lo suele hacer, sino que se tomó el experimento muy seriamente. ¡Ah! Cuando reciclé la harina y la mezclé con agua, escondí en el fondo del bol dos tapas de potitos, que tanto le gustan, a modo de tesoro escondido. Ya sé que es un pringue, pero merece la pena el esfuerzo cuando estás en casa sin saber qué hacer para entretener a la criatura, algo que, para qué engañarnos, a veces ocurre. Este juego también tiene otra versión: con gelatina, aunque en este caso no sé para qué edad es recomendable.

En las imágenes, Emma tocando la harina de maíz y con las tapas de los potitos en las manos.

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