un_pendiente

Los agujeros de la oreja

El pasado viernes fuimos a la farmacia y la farmacéutica le perforó la oreja derecha a Emma. Después de llorar un montón, se negó a hacerse la otra oreja y nos fuimos a casa con tres caramelos en el bolsillo a modo de trofeo. Y ella súper orgullosa de su pendiente. Si le preguntas, te dice que no quiere más. Sólo ayer tuvo un atisbo de duda al verme con pendientes de bolas. «Como las princesas», consideró la fiera. Le prometí que si tanto le gustan, cuando se haga el otro agujero le compraré unos pendientes de bolas, pero que ahora todavía es pequeña para ellos. Ella estuvo de acuerdo. ¿Cuándo se hará el otro? Mhhh… Si tuviera que apostar, diría que cuando cumpla seis años. De momento, es nuestra pequeña con un sólo pendiente. El resto son convenciones sociales. Madres primerizas con hijas sin pendientes, ya conocéis porqué no le hicimos los agujeros nada más nacer y el desenlace de esta historia que prometí compartir con vosotras. Espero que la encontréis tan dulce como nosotros. ¡Feliz lunes!

En la imagen, Emma súper orgullosa enseñándome su pendiente en un parque infantil de la playa de Zarautz.

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