una sabrosa receta para la tarta del primer cumpleaños del bebé

Una sabrosa receta apta para bebés

Al cumpleaños de Emma asistió su amigo Erik, que es más pequeño y todavía no ha probado la clara de huevo. Como quería una tarta apta para todos, me decanté por esta sabrosísima receta de la cocinera Mónica Casla Veiga, autora del libro Cocina vasca vegetariana y a la que tuve el placer de entrevistar hace muchísimos años. La receta original lleva tres tazas de arándanos y tres de fresas, media cucharadita de canela y leche de soja. Estos tres alimentos potencialmente alérgicos los sustituí por manzanas, peras, vainilla en rama y leche de vaca. El resultado sigue siendo igual de bueno. En cuanto a los arándanos, para mi sorpresa son carísimos. Los encargué en una frutería de confianza y sólo ocupan una taza de 260 ml (4,50 euros una tartaleta de 125 gramos). De cualquier modo, aportan el toque distintivo de esta receta tan rica inspirada en las tartas pie americanas. El secreto es que la masa, al no llevar huevo, es muy dura, por lo que  queda como si fuera una galleta, que los bebés cogen con la mano y se comen muy a gusto. La fruta, en realidad, es una compota, que puedes añadirla a un yogur natural para convertirlo en una delicatessen. Es un postre realmente fácil de preparar y muy sabroso.

Ingredientes:

1 taza de arándanos (la taza es de las de café con leche, de unos 260 ml)

5 tazas de manzana y pera en trozos

2/3 de taza de azúcar y dos cucharadas de azúcar moreno

2 y 1/2 tazas de harina

Un trocito de vaina de vainilla

2 cucharaditas de levadura Royal

Media cucharadita de sal

170 gramos de mantequilla a temperatura ambiente

Media taza de leche

Elaboración:

En una olla se calientan la fruta, dos tercios de taza de azúcar, una cucharada de harina y la vaina de vainilla. Se mezcla, se revuelve bien y se deja que hierva. Después se pone a fuego lento y se sigue revolviendo hasta que el líquido que suelte esté un tanto espeso. Se reserva en un bol. En otro bol se combinan el resto de la harina, la levadura, la sal y las dos cucharadas de azúcar. Mezclando con los dedos, se añade la mantequilla en pedacitos, hasta conseguir la textura de la harina de maíz (harina un tanto gruesa). A la mezcla se le añade la leche poco a poco hasta formar una masa. Se sigue amasando con las manos añadiendo, si fuera necesario, algo más de harina. En una fuente redonda para horno untada en mantequilla, se distribuye por la superficie la mitad de la masa a trozos por el fondo, dejando huecos. Sobre ello, se vierte la fruta y su líquido y se añade por encima el resto de la masa, también a trozos. No es necesario cubrir bien la fruta. Se añade la masa a pedazos, algunos por el centro de la fuente y, sobre todo, por los bordes. Se mete en el horno a 190º y se hornea durante unos 35 minutos. Se saca del horno y se deja enfriar sobre una rejilla. En una hora está lista para comer.

En la imagen, fotografía de la tarta del primer cumpleaños de Emma.

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