emma y los aviones 2

Doce trucos para disfrutar

¡Hola! Recientemente una lectora me pedía un post sobre viajar en avión con niños pequeños (aquí podéis ver lo que escribí sobre viajar en avión con Emma cuando era bebé). Se acerca el verano, se acerca el momento avión. ¡Bien! ¡Viajar con niños pequeños en avión es una gozada! Siempre que…:

  1. Sed cuidadosos a la hora de comprar el billete de avión. Elegid un horario que os convenga: salid muy pronto o que el vuelo coincida con la hora de la siesta. De este modo, el día parecerá más largo: habréis viajado y por la tarde habréis tenido tiempo de acomodaros a vuestro destino (o a vuestra casa).
  2. Eso implica un esfuerzo por vuestra parte: madrugones para llegar al aeropuerto mientras el niño sigue durmiendo. ¡No importa! El mejor consejo para viajar en avión con niños pequeños es el siguiente: sé paciente, tómate las cosas con tranquilidad y ¡diviértete!
  3. ¡El aeropuerto es una fiesta! Convierte el viaje en una aventura: que flipe al ver cómo las maletas desaparecen en la cinta tras facturar, explícale qué es el escáner del control policial (sí, probablemente, llorará cuando lo tenga que cruzar solo, pero al menos tú habrás hecho tu labor de buena madre), jugad al pilla-pilla mientras esperas a embarcar y explícale todos los detalles que puedas sobre el avión. Tras todas tus explicaciones, ¡te convertirás en su héroe!
  4. No olvides su pasaporte. Tampoco el tuyo. ¡Y que no estén caducados! Como nos pasó a nosotros el verano pasado… Menos mal que la azafata no se enteró o hizo la vista gorda…
  5. Lleva una botella para rellenar de agua (los bares venden agua a precio de alcohol, ¡que no nos timen!), llévate un bocata y algún tentepié y pocos dulces. No quieres un subidón de azúcar en pleno avión. Te lo prometo, no lo quieres. El azúcar, en el destino de llegada.
  6. Intenta que el niño llegue con hambre al avión (que desayune poco, por ejemplo). Así tendréis una actividad más que hacer en el avión.
  7. Sácate de tu súper bolso de Mary Poppins un libro nuevo. Uno que te lo haga leer diez veces seguidas.
  8. Invítale a que se eche una siesta. A veces funciona…
  9. ¡Haz amigos! En los aviones viajan muchas familias en verano y no hay nada como que los niños se sienten un rato en el pasillo a jugar.
  10. Déjale leer la revista del avión e inventa historias con las imágenes.
  11. Déjale que destroce la puñetera revista si está insoportable. ¿Qué le vamos a hacer? Hay viajes eternos. Pero después de su proyecto destructivo no le dejes alternativa: ahora siesta sí o sí. ¡Fuera ese mal humor!
  12. ¿Tienes iPad o tableta? Que no se te olvide llevarla con la energía cargada. Juegos, juegos y más juegos. Yo he llevado juegos físicos y no es la mejor idea… Acaban todos desparramados por el suelo.

Viajar con niños puede asustar, pero en realidad es una experiencia fantástica si consigues comprimir el viaje en el menor número de horas posibles eligiendo bien el aeropuerto de salida y de llegada. De hecho, viajar en avión para nosotras nunca ha sido problema. Los problemas surgen con el viaje de llegada al aeropuerto y, del aeropuerto, al lugar de destino (mínimo una hora, a veces, dos). Y con las cancelaciones. Una vez nos quedamos tiradas Emma y yo en el aeropuerto de Bilbao ocho horas. ¡Ocho! Y fuera llovía a cántaros. Ese viaje sí fue cansino y agotador para ambas, pero ella no tuvo la culpa. Ejem, Iberia, sí…

¡Besazos y feliz fin de semana!

En la imagen, Emma con dos años en el fantástico aeropuerto de Franckfurt. El mejor que hemos pisado con ella.

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