Jaione y Anne

Una madre primeriza en Viena

Jaione es una investigadora bilbaína que sabe que la vida da muchas vueltas. Su carrera profesional la llevó a Holanda, donde conoció a su pareja, que es portugués, y cuando ambos se convirtieron en dos y medio (con Anne dentro de la barriga de mamá) se mudaron a Viena por motivos de trabajo. ¿No sentís cierta envidia? Yo sí. ¡Me encantan esas vidas plagadas de aventuras y retos! Jaione me ha enviado un email en el que aborda las diferencias culturales entre el centro y el sur de Europa. ¿Queréis saber qué destaca? Ahí va:

  • “En Holanda y en Austria te recalcan una y otra vez que si no hay complicaciones durante el embarazo, éste no es ninguna enfermedad ni nada parecido y por tanto tú no eres una enferma que requiere de atención médica. Por ello, salvo controles puntuales cada trimestre, los médicos apenas intervienen y lo que buscan es que la naturaleza siga su curso, pues la consideran muy sabia. De hecho, en Holanda los chequeos de todo el embarazo son realizados por matronas en centros dedicados a mujeres embarazadas, y sólo se acude al hospital para la ecografía de las 20 semanas y si hay algún tipo de complicación que requiera intervención o examen médico.
  • Aquí, en Austria, la madre dispone de un “pasaporte madre-hija” (Muter-Kind-Pass). Es un documento de aspecto similar a un pasaporte, sólo que un poco más grueso, en el que desde el nacimiento del bebé hasta los 3-4 años de vida todos los médicos apuntan en él todas las vacunas que se le van dando al bebé, el peso y tamaño del niño en cada revisión, los resultados de las analíticas, de las ecografías y revisiones de oídos, vista, etc. El objetivo de ese documento es que la madre lo lleve siempre encima y en caso de tener que acudir a cualquier consulta médica, sea en el país que sea, el médico pueda saber rápidamente sobre el bebé y su evolución desde que nació. A mi me parece un documento de gran utilidad, no sólo para los médicos sino para mi, para tener a mano y conocer yo misma la información médica más relevante sobre Anne.
  • Acabamos de empezar a introducir las papillas y aquí, a diferencia de España, consideran que la papilla de cereales escasamente alimenta a los bebés, salvo que tenga más elementos que los cereales. Por ello recomiendan echar una cucharada de aceite a los cereales (y dar la papillal siempre con cuchara para que el niño vaya aprendiendo a comer). A los purés también recomiendan que se les añada desde el inicio una cucharada de aceite y dos de zumo de naranja, para que sean más sabrosos y nutritivos.
  • Creo que ya conoces la colección de tres libros de la alemana Elizabeth Fodor, publicados en español junto a unas colaboradoras españolas (Todo un mundo de sensaciones, Todo un mundo por descubrir y Todo un mundo de sorpresas). A mi me recomendó su lectura mi pediatra austriaca al preguntarle sobre libros de juegos e ideas para la estimulación del niño, y me encantan. Comparto la crítica de la mayoría de la gente, y es que tienen un estilo bastante machista (sólo dirigido a la madre y dejando de lado el papel del padre), pero a nivel de contenido me parecen muy útiles para conocer posibles juegos beneficiosos para cada etapa del desarrollo.
  • Al ser investigadora, por deformación profesional me encanta leer estudios científicos sobre el comportamiento y desarrollo de los bebes. En mi opinión, una de las investigadoras que recopila estudios más interesante es Lise Eliot: una científica que estudia las diferencias de comportamiento entre niños y niñas, y el papel de los padres en las mismas. En particular su libro Pink Brain, Blue Brain: How Small Differences Grow Into Troublesome Gaps—And What We Can Do About It recopila estudios muy interesantes al respecto. Este artículo recoge algunas de sus conclusiones”.

Yo ya he tomado nota sobre su última recomendación, que pienso incluir en mi próximo pedido en Amazon, junto con este otro libro. Por cierto, ¿no es increíble que su pediatra le recomendara los libros de Elizabeth Fodor? A mi lo único que me han recomendado es Duérmete, niño, del doctor Estivill. ¡Ah! ¿Y qué me decís sobre los cereales? Interesante, interesante… Ahora ya sabemos qué decir cuando nos digan aquello de que los bebés duermen más tras su introducción. Jaione, mil gracias por atreverte a compartir con nosotras un trozo de tu intimidad y las fotos tan bonitas que nos has mandado. Un besazo a todas y que paséis un feliz fin de semana. ¡Mua!

En las imágenes, Jaione y la pequeña Anne, que ahora ya tiene cuatro meses.

Barbacoa de madres primerizas

Encuentro en Gorliz

¿Qué planes tenéis para el 2 de junio? Llevamos tiempo sin vernos y ahora que por fin ha empezado a hacer buen tiempo quizá sea hora de programar un encuentro al aire libre. Cerca de la playa de Gorliz hay una zona para hacer barbacoas que está genial. Tiene columpios, arena, hierba, mesas y está a sólo dos minutos andando de la playa. ¿Qué tal a las once de la mañana en la playa? Podemos jugar una hora con la arena y el agua del mar hasta que los niños se empiecen a cansar, luego ir a la zona de picnic para darles la comida y, con suerte, dormirles. Si todo va bien, ellos se echarán la siesta mientras los adultos preparamos la comida y zampamos. Ya sé, ya sé. Casi ninguno dormirá a su hora, cocinaremos con los bebés enganchados de las faldas y no querrán comer hasta que nosotros nos sentemos en la mesa para ver qué pescan: un poco de chuleta, un poco de ¿ensalada? Bueno, haremos lo que podremos. ¡Cómo siempre! Entonces, ¿nos vemos allí? En caso de previsión de lluvias, id pensando en un plan B… A mi lo único que se me ocurre es subir con el funicular de Artxanda y quedarnos bajo el porche que hay al lado. No mola mucho, pero está cubierto. Para organizar las compras para la comida, enviadme un email y así os mandaré otro a todas las que venís. ¡Ah! Por si acaso no ha quedado claro: esta vez los padres primerizos están invitados. ¡Bien!

En la imagen, un bote en la ría de Plentzia.

Aventura en el parque infantil

En el parque Etxebarria de Bilbao

Con catorce meses, las habilidades motoras de Emma avanzan a paso de gigantes: sube toboganes, aprende a bajar escaleras, pasa por encima de las cuerdas. En el parque Etxebarria de Bilbao hay un área infantil que le encanta. A pesar de que ayer no estaba de muy buen humor (una muela le acababa de cortar la encía), lo pasamos en grande salvando obstáculos….

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Intolerancia a la lactosa

 

Peor durante el embarazo

No sé cuántos litros de leche tiré por el desagüe del fregadero cuando era niña y adolescente. Cientos y cientos. Mis padres, mis abuelos y los monitores del comedor escolar me obligaban a beber un vaso de leche por la mañana y otro al mediodía después de comer. Maldigo la hora en que se puso de moda decir que los niños necesitan medio litro de leche de vaca para crecer sanos y fuertes. Lo que necesitamos es calcio. La lactosa presente en los productos lácteos resulta indigesta para muchas personas. Los estudios científicos indican que la prevalencia de esta intolerancia varía en función de la sociedad y su consumo habitual de lácteos: a más consumo, menos intolerancia, ya que el estómago se ha habituado a producir la enzima lactasa para digerir la lactosa. Aun así, en España alrededor del 15% de la población sufre de intolerancia a la lactosa. Y por fin se ha visibilizado. Han aparecido productos como la gama de leche de vaca sin lactosa de Kaiku (y yogures, natas, mantequillas, etc.), así como un amplio número de marcas que comercializan bebidas de soja que ya se venden en los supermercados en el estante de la leche. Pero ¿cómo descubrí que era intolerante? Uy, uy, uy. La historia no tiene desperdicio.

Cuando a los dieciocho años me emancipé de casa de mis padres, tenía tan interiorizado que debía beber leche, a pesar de que la tirara por el fregadero, que empecé a beber café para añadirle leche. El desagradable sabor de la leche se disimulaba, pero unos cinco o seis años después, el café con leche me caía tan mal al estómago que concluí que el café era malo para mi. Y me aficioné a los yogures, que me sentaban algo mejor. O eso creía. En una visita ginecológica rutinaria, la doctora me practicó una ecografía vaginal (también rutinaria, no os creáis) y me dijo que poco podía ver con tantos gases que tenía acumulados en el estómago. “No tienes porqué vivir así, lo sabes, ¿no?”. Pues no, no lo sabía. Pensaba que aquello era normal. Aquel comentario me hizo reflexionar y buscar ayuda acerca del estado de mi estómago, que me producía una sensación de malestar sutil y constante. Acudí a mi doctora de cabecera y me recetó unas gotas para expulsar los gases. Perp yo le dije: “No, no. Si no tengo problemas para expulsarlos. Lo que quiero es no fabricarlos”. Acto seguido, consultó el vademecum y me dio unas indicaciones alimentarias generales. Pero no dijo nada acerca de excluir los lácteos de mi dieta.

Como os imaginaréis, jamás compré esas gotas. No obstante, fui a una farmacia y salí con unas pastillas homeopáticas que mejoran enormemente el estado de la flora estomacal, con lo que de repente me sentí mucho mejor. Las tomaba a temporadas, cuando las molestias regresaban. Y no recuerdo más. No sé cuándo enlacé ambas cosas, el malestar con los lácteos. Pero llegó un día que empecé a comprar leche sin lactosa y a consumir yogures esporádicamente, reduciendo drásticamente la cantidad de lactosa ingerida. ¡Qué maravilla! Hasta que me quedé embarazada. ¡Oh la lá! ¡Qué horror! Como madre gestante, a mi cuerpo le sentaba mal hasta el yogur, el chocolate con leche, los helados y cualquier otro alimento que tuviera la más mínima traza de lactosa. Así que me pasé a los yogures de soja, el chocolate negro y dije adiós por un largo tiempo a las barritas Kinder, la chocolatina Kinder Bueno y la Nutella. Tras dar a luz, poco a poco pude ir incluyendo estos (insanos) alimentos a mi dieta, a medida que mi cuerpo los aceptaba de nuevo. Y ahora, por fin, a mis 32 años, digo con orgullo que soy intolerante a la lactosa. ¿Con orgullo? Sí, sí, porque lo mío me ha costado adivinarlo. Además, algunas cafeterías de Bilbao empiezan a incluir leche sin lactosa y bebidas de soja para preparar el café. No sabéis lo aburrido que es pedir siempre un té, aunque me encanten. ¿Por qué os cuento todo esto? Muy sencillo. Si algún día vuestro hijo rechaza sistemáticamente los productos lácteos, por favor, no le obliguéis a tomarlos. Quizá le sienten fatal. ¡Ah, la última cosa! A veces, cuando abro la nevera de mis padres pienso que tienen algo podrido y me paso los días rebuscando una manzana vieja o un tomate echado a perder, hasta que caigo en la cuenta de que tienen queso. Mi cuerpo repudia ese olor desde siempre, os lo aseguro. Otra cosa más, mi estómago tiene sus preferencias y aunque mi paladar considera el chocolate con leche Lindt como el de mejor, el Milka lo digiero mucho mejor. Qué cosas, ¿verdad?

En la imagen, vía Pinterest, una preciosa jarra de cristal para la leche y una vaca de cartón.

Trucos para maquillarse los ojos

Maquillaje de día

Decía Katherine Herphun que pintarse la raya de los ojos en negro no era de buen gusto. Lo suscribo. El negro consigue un efecto dramático que está bien para subirse a un escenario de teatro y fundirse en el ambiente oscuro de un pub. Pero para el día a día, no es el mejor color para pintarse los ojos. En un suplemento de belleza de Vogue explicaban hace años cómo maquillarse para trabajar delante de las cámaras: resaltar los rasgos sin estridencias. Para los ojos, los maquilladores sugerían lápices de color marrón y gris y máscara de pestañas también marrón oscuro, tanto para morenas como para rubias. Desde entonces no utilizo otra cosa. ¿Mi tono preferido? El gris. ¡Quién lo diría! Tengo un khol gris y marrón de The Body Shop que no me producen alergias y, además, otro gris de Clarins maravilloso, ya que en un extremo tiene el lápiz y en el otro una barra de borrar para difuminar el trazo. Y he aquí otro de los secretos mejor guardados de las estrellas de cine: no delinees todo el contorno de ojos, dibuja la raya a partir del centro y hacia el final del ojo en el párpado superior. ¿El mejor ejemplo? Una vez más, Angelina Jolie.

Ella siempre luce ojos marcados sin parecer maquillada en exceso. Sin tenerlos empastrados. Justo como me gusta. Lo contrario a cómo los lleva Penélope Cruz. ¿No hay una diferencia enorme entre ambas fotos? Como veis, Cruz se delinea los ojos tanto en el párpado superior como el inferior, incluyendo la raya del lagrimal y el nacimiento de las pestañas. El resultado es un efecto más dramático. También es bonito, ¿eh? Pero diría que es poco apropiado para el día a día,

En cualquier caso, si quieres ahumar los ojos para una cita especial, no tengas reparos en volver a evitar el negro y buscar un tono adecuado entre la paleta de marrones y ocres, en el caso de que tengas los ojos negros o castaños. ¡Ah! Otro apunte vital: si tienes un mal día con muchas ojeras y bolsas, jamás de los jamases te pintes la raya de abajo, las acentuará todavía más. En cuanto al acabado de la raya, un truco muy extendido entre los maquilladores es difuminarla con un bastoncillo de los oídos para crear un suave efecto ahumado. Si además utilizas sombras de ojos, primero ponte la sombra, luego el lápiz de ojos y finalmente difumina un poco ambos con la brocha fina para lograr que el lápiz sea como el final de la sombra, pero más marcada. Como veis, no soy fan de los ojos rock&roll. Aunque tengo mis excepciones: los eye liner en negro me parecen la mejor opción para dibujar un ojo de gato tipo años cincuenta, con ese rabillo tan característico. Sin sombras, sin línea de abajo. Y con mucha máscara negra. ¡Qué pena que siempre me salga torcida! Aquí podéis ver un tutorial. ¿Cuáles son vuestros trucos? Por cierto, utilizo un antiojeras de Clinique con el que estoy muy contenta y tengo un iluminador de Benefit. ¿Dónde lo aplico? En las sienes, en el alto de los pómulos y en la nariz.

En la imagen, vía Anna Marie, un primer plano de una maquilladora, que lleva la raya muy marcada con un lápiz de ojos en color titáneo. En su blog encontraréis mucha inspiración. Es increíble cómo mezcla y utiliza colores que jamás hubiera imaginado que quedan tan bien. Sin duda, el mejor blog de belleza que he encontrado hasta la fecha.

La crianza con apego

Las herramientas del doctor Bill Sears

¿Qué tal el fin de semana? El mío se desmadró en cuanto me enteré que la fiesta de cumpleaños de una amiga iba a ser el sábado por la noche en vez del domingo al mediodía… ¡Sí, salí! Mi marido me dijo “no te preocupes por nada, sólo te llamaré si la niña se pasa una hora entera llorando”. “No, mi amor, si la niña llora desconsoladamente le das paracetamol y la duermes tú”. Y así fue. Emma se despertó padeciendo un caso grave de brazolitis (antes de irme le costó horrores dormirse conmigo, supongo que por los dientes) y su padre no dudó en darle la medicina que tan bien se tomó. Y a dormir sin problemas. Por cierto, a la mañana siguiente fui yo quien se tomó un paracetamol. Es lo que tiene desmelenarse…

Pero volvamos a los asuntos maternales que este fin de semana han puesto patas arriba las redes sociales. Se trata de la portada de la revista Time en la que aparece una mujer dando el pecho a un niño de tres años. La prestigiosa publicación aborda la lactancia materna prolongada y la crianza con apego. Como muchas sabéis, siempre me he mostrado reacia a confraternizar con ese modelo de crianza, ya que me sale urticaria cada vez que oigo hablar de teorías para educar a un niño (de forma natural, tradicional, etc.). Siento que en lo que a maternidad y crianza se refiere, lo mejor es dejarse llevar y no decir nunca de este agua no beberé. Por si las moscas. Sin embargo, el artículo me ha llevado a la web del doctor Bill Sears, el médico que acuñó el término de crianza con apego. Así que, después de mis múltiples tretas para huir de etiquetas, resulta que tras zambullirme en su web me he sorprendido gratamente y ahora puedo decir con orgullo que practico la crianza con apego (por si quedaba alguna duda). Él no es un talibán de la crianza (debes de, tienes que), sino que propone unas pautas que describe como herramientas para los padres, por lo que cada familia las ajustará según le convenga. Las pautas son sencillas: piel con piel tras el nacimiento y durante los primeros días para crear un vínculo afectivo fuerte, lactancia materna, portear al bebé (con bandoleras, mochilas, fulares), dormir cerca del niño (en la misma cama, en camas empotradas), creer en el valor de comunicación del llanto del bebé (no dejarle llorar porque sí, saber que es su única herramienta de comunicación y, por tanto, intentar descifrar el mensaje), tener cuidado con los entrenamientos para enseñar al bebé a dormir solo y saber hacer balance (entre tu bebé y tú, entre la crianza y la pareja, entre la familia y la ayuda externa que necesitáis y saber pedir esa ayuda). Después de leer su decálogo (a falta de tres pautas), creo que el dr. Sears es flexible. Mucho más flexible de lo que algunas madres y padres son a la hora de poner en práctica esta teoría y su modo de defenderla. De hecho, si lo pienso un poco, la mayoría de parejas con hijos que conozco practican sin saberlo la crianza con apego. No conozco a nadie que deje llorar a su hijo automáticamente con afán de disciplinarle. La mayoría respetamos los deseos de nuestros hijos sobre cuándo y qué quieren comer y sobre cuándo y dónde quieren dormir. Las personas que han puesto en práctica el método Estivill o el llanto controlado (yo misma) lo hemos hecho desesperadas y no por pura maldad. Y todos los que conozco tienen alguna mochila portabebés que utilizan según convenga. Pero lo que más me ha gustado del dr Sears es saber que él llegó a la crianza con apego igual que yo: a la desesperada tras el nacimiento de su tercer hijo, que no resultó un bebé de un dormir tan fácil como sus hermanos mayores. Mhhh… eso me suena…. Entonces, ¿por qué hasta ahora no he querido escribir sobre ello ni informarme adecuadamente? Porque hasta hoy no había ido a la fuente, sino que me había conformado con las interpretaciones chovinistas que de esta teoría abundan por la red. Criar con apego no significa competir por ver quién carga más horas a su hijo, quién da más teta, quién duerme más cerca del bebé. Se trata de conocer profundamente a tu hijo y actuar en consecuencia. Es decir, decidiendo en cada momento qué es lo mejor para él, sin olvidar que forma parte de una familia. Lo que más me gusta de este modelo de crianza, y con lo que estoy absolutamente convencida, es que al conectar tanto con Emma, al cuidarla con esmero, ella ha ganado en autonomía e independencia. ¿Que cómo lo sé? Porque se echa a andar y no mira atrás. Y cuando desaparezco de su campo de visión no arranca a llorar. Simplemente espera; sabe que voy a volver a por ella. Creo que los niños bien atendidos crecen más seguros porque se sienten más queridos. Por cierto, la web del dr. Sears tiene un interesante apartado sobre la disciplina en la crianza con apego.

En la imagen, portada del libro “Beyond the Sling“, escrito por Mayim Bialik. ¿Os suena su cara? Sí, sí, ella es la actriz que daba vida a la joven Blossom, en la serie de los noventa del mismo nombre. Ahora tiene un doctorado en neurociencia y dos hijos a los que cría con apego, tal y como explica en su libro.

Feliz fin de semana primaveral

Los niños en el mundo

¿Planes para el fin de semana? El domingo tenemos fiesta de cumpleaños ¡de adultos! Así que caerá alguna cervezota. ¡Yuhu! Sin olvidar que mañana sábado es el primer aniversario del movimiento de los jóvenes indignados del 15-M. Aunque cada vez soy más vieja, me indigno más, así que mi corazón estará con ellos. ¿Y mi cuerpo? No sé, no sé… De momento os cuento lo que he encontrado esta semana alrededor de la red.

Veg es una niña escocesa de nueve años que el pasado mes de abril creó un blog llamado Never Seconds en el que cuelga fotos del menú escolar y los evalúa. Su iniciativa y creatividad la han convertido ya en trending topic en Twitter y hasta el cocinero Jamie Olivier le ha escrito un twitt. Además de tener un encanto arrebatador, su blog se ha convertido en una clara denuncia social hacia la comida basura que ingieren los pequeños en los comedores escolares. En la foto de arriba podéis ver un menú: una hamburguesa de queso, dos croquetas, tres rodajas de pepino reseco y un polo. ¿Su evaluación? Siete sobre diez en gusto, dos sobre diez en saludable y cero en pelos encontrados (ni ajenos ni propios).

¿Cómo quieres educar a tus hijos? Los padres de la cineasta, aventurara, bailarina de hula-hops, modelo de biquinis y bloguera Alison Blehert lo tenían muy claro: alrededor del mundo viviendo aventuras extremas allá donde el trabajo les llevara (él es fotógrafo). Ella ha heredado su pasión y sigue recorriendo el mundo grabando en alta definición lugares mágicos. Esta es quizá la web más loca que he encontrado desde que soy internauta. El vídeo de Hawai nadando con delfines me ha encantado.

Manolo es un pediatra madrileño y objetor de la nueva ley que dejará fuera de la cobertura sanitaria a miles de niños sin papeles a partir de agosto. Tal y como cuenta en su blog, en Madrid los profesionales médicos de la sanidad primaria ya han empezado a recibir circulatorias animándoles a dejar de atender a los inmigrantes irregulares. Además de alabar su postura, en la que prima la humanidad, la compasión y la solidaridad, me parece que su razonamiento económico es aplastante: es más barata la medicina preventiva que atender a toro pasado en Urgencias. ¿Por qué los políticos no se dan cuenta?

Y un extra para las embarazadas: En Reeducando a mamá encontraréis una selección de vídeos de partos naturales. A mi se me han saltado las lágrimas. Por cierto, el primer vídeo es el de un parto “normal” en nuestras “maravillosas” maternidades. Las matronas se comen las uvas mientras suenan las campanadas del primero de enero y el obstetra saca las espátulas. Buf…

¿Habéis visto la nueva portada del Time? La protagoniza Jamie Lynne Grumet amamantando a su hijo de tres años. Ella es autora del blog I’m not the baby sitter y es madre de dos hijos, uno biológico y otro adoptado, a los que decidió amamantar a la vez. La famosa revista pública un monográfico sobre la lactancia materna prolongada y se pregunta cuán común es. Además aborda la crianza con apego, nombre acuñado hace veinte años por el doctor Bill Sears. ¿Que qué es la crianza con apego? Criar a tus hijos con cariño, sin dejarles llorar y fomentando la lactancia materna y el contacto piel con piel. Esta portada está causando revuelo en las redes sociales. ¿Qué te parece a ti? Al igual que la autora del artículo, yo también sigo dando pecho y sigo sin defender la crianza con apego, aunque es la que casualmente lleve a cabo. ¿Por qué? Porque no me gustan los dogmatismos: debes amamantar, debes colechar, debes llevar al bebé siempre en un porta-bebés, debes bla, bla, bla… Vamos, que a mi este artículo me va ¡como un guante! Y es el primero que he encontrado a lo largo de estos últimos catorce meses criando a Emma.

Por cierto, aprovecho para recordaros que el viernes es día de publicación de fotos de las lectoras con sus bebés. ¡Y no tengo ninguna! ¿Alguna se anima a enviarme la suya? ¡Veeenga! Que a todas nos encantan esas fotos y las historias de parto que les acompañan. Lo único que necesitáis es buscar un momento para poneros guapas y sacaros una de las pocos fotos en las que estaréis con vuestro bebé. Porque de él a solas, ¿no tenéis un millón? En el email podéis explicar la historia de vuestro parto o cómo estáis viviendo vuestra maternidad (¿pensabas que Estivill era un ser adorable y ahora crees que es un monstruo? ¿o viceversa? ¿ibas a darle teta y ha sido demasiado duro?). Feliz primer fin de semana primaveral (al menos aquí en Bilbao). ¡Mua! Uy, y ahora que me doy cuenta, que post más guerrero me ha quedado. Ya lo decía yo… mi corazón late lleno de indignación. ¡Mua again!

En las imagenes, vía Never Seconds, el menú de la sensata Veg y la última portada de la revista Time.

Alergias alimentarias en bebés

Las fresas

El Athletic perdió ayer la final de la Copa de Europa. Nuestro corazoncito estuvo con los leones de Bilbao todo el día, desde que en la guardería le pintaron los colores del equipo (el rojo y el blanco) hasta que cayó rendida después de disfrutar de una tarde entera de una ciudad llena de gente, música y fiesta. Lástima de resultado, hasta a mi me dolió. Antes de salir a la calle, Emma comió cinco o seis fresas. Ya las había probado, pero nunca antes había ingerido tantas a la vez. ¿Le han dado alergia? Hoy tenía una dermatitis considerable en la nuca que le hacía rascarse los granitos todo el tiempo. Luego visitaremos a la pediatra. ¿Tienen vuestros hijos alguna alergia? ¿Qué síntomas presentan? Las estadísticas indican que el 5% de los menores de tres años sufre una alergia alimentaria, siendo la leche de vaca y el huevo las más comunes en nuestra sociedad. Les siguen el trigo (alergia conocida como celiaquía), el cacahuete y la soja.

En las imágenes, bellísimo primer plano de Emma y la niña concentrada en la textura de la fresa (que no veis porque la tiene en de la boca).

Fluctuación siempre al alza

Crece el bebé, crece el cariño

Este fin de semana he vuelto a experimentar una oleada de amor maternal. No ha tenido nada que ver con el día de la madre, que por cierto no hemos celebrado. La oleada llegó a la orilla de mi corazón mientras observaba cómo Emma y yo nos comunicábamos. Hace unos meses dudaba de que pudiera querer a la fiera más de lo que la amaba entonces. Es más, dudaba de que si algún día tenía otro hijo, pudiera quererle tanto como a ella. Ya sé, son dudas irrelevantes, dado que ni siquiera pensamos tener más hijos y porque estoy segura de que todas las madres embarazadas por segunda vez atraviesan por esos sentimientos, que la vida resuelve sin más (dicen que el corazón se ancha con la llegada de cada nuevo hijo y que aunque pensaras que no podías sentir más amor, sí puedes). Cuando el bebé tiene unos meses inspira una gran ternura. Depende completamente de ti y le atiendes con toda tu energía y cariño. Entonces pensé que en esa situación se alcanzaba la cota más alta del amor maternal. No en vano, las criaturas crecen, lloran con lagrimones más gordos y se rebelan contra tus decisiones unilaterales (volvemos a casa, tienes que subir a la silla de paseo, hoy no hay espirales con tomate para cenar). Así que para mi sorpresa, mi amor por Emma es inmune a sus llantos y protestas y sigue creciendo con cada paso evolutivo que ella da y que, como no podría ser de otra manera, nos aleja la una de la otra. Me encanta verla cada día más autónoma. Me hace feliz observarla súper orgullosa cuando anda. “Mira mamá, ¡voy andando hasta la cocina! Y ahora al baño, que es súper interesante”, parece pensar. Me fascina que me entienda y se haga entender a pesar de que todavía no habla. Y creo que no soy la única que ha experimentado una oleada de amor durante los últimos días porque cuando veo a mi chico con nuestra niña, leo en sus ojos más cariño, más orgullo, más amor que antes. ¿Se nos agotará algún día? ¿La querremos menos cuando tenga siete años? ¿Y cuándo cumpla dieciséis? ¿El amor maternal fluctúa a la baja? Esa es una pregunta que me tiene desasosegada. Aunque creo que la respuesta es negativa, porque de lo contrario muchas madres sentirían menos amor por sus hijos cuando se dan cuenta de que no son unas personas maravillosas. Y las cárceles se llenan los sábados y los domingos con madres que visitan a sus hijos cargadas de túpers con tortilla de patatas caseras y calcetines nuevos.

En la imagen, Emma y yo en los columpios.

Mis trucos de maquillaje: escoger el color de labios

Mamá también es mujer (¡y guapa!)

Mi afición por la lectura de revistas de moda es conocida entre mi familia y amigos. Durante años he observado cómo alguno que otro levantaba la ceja en clara desaprobación por mi pasatiempo. Sin embargo, también es muy conocida mi actitud acerca de las desaprobaciones ajenas: a mi plin con Pikolin. Y por situarnos un poco más en este post, debo añadir que durante mis años universitarios el grupo de chicas con el que salía abusaba de las sombras de ojos. Cada una conjuntaba el color de la sombra con el color de la camiseta que llevaba esa noche. A pesar de que éramos jóvenes y todo nos estaba permitido en cuestión de estilo, aquello me parecía un despropósito. No obstante, no conseguía encontrar el tono adecuado para mi, por eso era la única que iba sin sombra de ojos. Ni sombra, ni lápiz de ojos, ni barra de labios. Por aquel entonces sólo descubrí el tapa ojeras y el colorete. Como decía, un estudio concienzudo de las revistas de moda terminaron por ayudarme a lo largo de los últimos diez años (yep) y ahora me veo con los suficientes conocimientos para combinar pinturas sin parecer un payaso. Así que, señoras, comparto mis secretos de baño con ustedes. Por si os inspiran. Empecemos hoy con lo más difícil: escoger la barra de labios.

- El tono del labial: el mejor consejo acerca de escoger el tono de labial adecuado lo leí hace dos años en las declaraciones de una maquilladora profesional cuyo nombre no grabé en mi memoria. ¡Lástima! Ya que es el mejor consejo sobre pintalabios que he leído en toda mi vida. Esta mujer explicaba que para escoger un carmín no debemos fijarnos en el color de la propia barra de labios (rojo, coral, rosa, marrón, nude, etc.), ni tampoco en el color de nuestros labios (claros, oscuros), del pelo ni siquiera tono de nuestra piel. Debemos elegir en función del color de nuestros ojos. A un color de ojos oscuro le sienta bien un tono de labial oscuro. A un color de ojos claro le sienta bien un tono de barra de labios claro. Fijaros bien en lo que he escrito: tono, que no color. Coged cualquier revista y observad el rostro de las mujeres maquilladas y comprobaréis que esta ecuación nunca falla. Por ejemplo, ¿os acordáis de Angelina Jolie vestida con un impresionante Versace blanco con acabados rojos? Remató el look con carmín rojo. ¿De qué tono? Claro. Ella tiene los ojos azules, así que le van los tonos de pintalabios claros. Cualquiera que sea el color que escoja para sus labios siempre es claro: rojo claro, coral claro, nude claro. Con claro y oscuro me refiero a la saturación del pigmento. A la saturación del color. De hecho, he intentado encontrar una foto de Jolie con una barra de labios en tono oscuro y no la he encontrado. Por eso os dejo el ejemplo de otra bellísima mujer, la actriz Diane Kruger. Ella tiene los ojos azules y a veces pinta los labios de rojo oscuro. A pesar de que las dos fotos son preciosas y ella luce fantástica, ¿no os chirría un poco el retrato de la izquierda? ¿No aparece un tanto gótica? Es el tono del pintalabios. Y ahora diréis, ¿por qué no enseña fotos de mujeres con ojos azules si ella los tiene oscuros? Así es. Tengo los ojos marrón oscuro casi negro. Y muchos pintalabios que debo tirar a la basura porque hasta hace poco no sabía cuáles me sentaban bien. Realmente, casi nunca me pinto los labios y cuando lo hago utilizo una barra labial de Sephora en marrón oscuro o un brillo de labios en tono rosa oscuro de Dior. Cuando termine con esta serie de posts acerca de maquillaje, os enseñaré alguna foto mía. De momento, nos quedamos con las estrellas de Hollywood. Por cierto, las fotos son con ejemplos de labiales rojos porque es el color más difícil de llevar. No obstante, la ecuación es aplicable al color rosa y el nude.

En las imágenes, Angelina Jolie el pasado mes de marzo en los premios Globos de Oro y Diane Kruger en dos apariciones recientes. ¿Qué os parecen las fotos? ¿Tenéis algún truco de maquillaje que funcione con los labios? Algunas modelos dicen que se los cepillan con el cepillo de dientes para exfoliarlos….

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