Una talla más

Cuando estaba embarazada, pregunté en Prenatal qué talla de sujetador debía llevar al hospital. La dependienta me aconsejó, tal y como aconsejaba a todas las futuras madres, una talla más de la que llevaba al final del embarazo. Siguiendo sus indicaciones, compré un sujetador de lactancia de la talla 100 C. Soy de poco pecho (una 90 A) y durante el embarazo llevé una 95 B. Embarazada, todo crece, incluso el contorno de la espalda, además de la copa. Pero una vez el bebé ha salido de la barriga, poco a poco el cuerpo recupera su figura y una 100 C es demasiado para mi. Por tanto, aunque aconsejen una talla más, me compraría solo un sujetador de lactancia, aunque en un futuro necesitarás más si sigues dando pecho. Ya en casa, utilicé muchísimo las camisetas de lactancia de H&M, donde compré toda mi ropa interior de premamá y de lactancia, y los discos de lactancia para no empapar la ropa, que lavaba constantemente junto con la de Emma. Ahora sigo con esas camisetas por la noche y con un sujetador de la 95 B para el día. ¿No parece mucho pecho, verdad? Pues no os imagináis las ganas que tengo de volver a mi contorno y copa anterior. ¡Ah! Afortunadamente, no me han salido estrías. Estando embarazada me untaba todos los días en aceite de almendras, pero ese hábito cayó en el olvido una vez llegó Emma a mis brazos… De vez en cuando, me acuerdo e hidrato esa delicada zona, esperando a que cuando llegue el destete los daños sean menores. ¿Qué recomendarías vosotras para una futura madre primeriza? ¿Algún truco, alguna marca de ropa interior? Besos.

En la imagen, un sujetador de lactancia de la firma Emma Jane a la venta en la web Asos.

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