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Un fin de semana muy especial

¡Hola! ¿Qué tal el fin de semana? Para nosotros ha sido un fin de semana muy especial porque hemos celebrado Thanksgiving con la cuadrilla en la casa rural Artiñano (Orozko). Diez adultos capitaneados por un estadounidense, ocho niños pequeños, un bebé en camino. En las películas suele aparecer el pavo, la salsa de arándanos y una gran mesa donde se sienta una familia, pero lo que no suele aparecer es la parte más importante de Thanksgiving: cuando cada persona agradece en voz alta lo que considera oportuno. La salud, el amor, los hijos, la familia, el trabajo, los amigos, la suerte, etc. A mi me resulta un ejercicio muy difícil porque llevo mucho tiempo zozobrando, con demasiados cambios o circunstancias que han ido modificado el día a día (familia, trabajo, relación de pareja, mudanzas). Y en cuanto abro la boca, casi a la primera palabra, se me empañan los ojos y mis gracias son casi escuetas y referidas a lo inmediato y no soy capaz de decir todo lo que me gustaría decir. Por eso quería aprovechar ahora para decir todo aquello que no dije el sábado…

Este año quiero dar las gracias a mi marido por aceptar mi constante caos y mi profunda obstinación. A mi hija por ser tan maravillosa y tan generosa. A mis padres y a mi familia por confiar ciegamente siempre en mi y ayudarme cuando se lo pido y cuando no se lo pido. A todos mis amigos. Los de aquí, los de allí. Porque siento que son como otra gran familia que por increíble que parezca respetan mis rarezas, me animan cuando lo necesito y me ayudan cuando se lo pido con generosidad y una sonrisa. ¡Soy tan afortunada! Y doy gracias porque a todas esas personas a las que tanto quiero tienen salud. Con eso estoy profundamente agradecida. También doy gracias por tener una nevera con comida dentro, armarios con ropa y zapatos para nosotros y la niña y calefacción de gas natural que nos aporta una calidad de vida que sólo sabes que no tienes cuando has vivido en una mierda de caserío-congelador sin modificaciones reseñables desde el siglo XIX en cuanto a aislamiento se refiere. Y este año, que es tan especial para mi, doy las gracias a las ilustradoras y a los responsables del vivero empresarial donde trabajo porque han creído en un proyecto incipiente y loco de una mujer apasionada y terca y me han puesto todas las facilidades a su alcance. Y también quería daros las gracias a vosotras. Todavía hoy, cuatro años desde la apertura del blog, me parece increíble que alguien espere leer un nuevo post o me tenga en sus favoritos. Me hacéis sentir muy especial y muy afortunada.

Os dejo las maravillosas fotos de mi amiga G. ¡Un beso!

El arroz del domingo

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El curry del viernes

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Los crudités

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Los niños tampoco pasaron hambre…

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Y se convirtieron en trabajadores de una mesa de oficina y en piratas

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Corrieron cuando paró de llover

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Y se quedaron absortos con Peter Pan:

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Nosotros aprovechamos para brindar…

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¡Y cocinar!

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Hablar

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Y, sobre todo, relajarnos

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